Los sitios que están más cerca del perímetro de un condominio están más expuestos a la delincuencia que los que están en el centro. Por eso son más baratos.
La seguridad en las parcelas es una preocupación recurrente para muchos propietarios, en especial cuando deben ausentarse por varios días y dejar la vivienda sin supervisión directa. Robos, daños y sensación de aislamiento aparecen con frecuencia en los relatos de quienes optaron por vivir lejos de los centros urbanos.
El ingeniero comercial Alexis Urrutia (35) conoce bien ese escenario. Hace diez años se trasladó con su familia a un condominio de 80 parcelas a solo cinco minutos de Villarrica. Dentro de la oferta disponible en la zona, privilegió un entorno consolidado, con vecinos permanentes y cercanía a la ciudad.
Antes había comprado una parcela como inversión en un sector más apartado y la pasó mal: desconocidos sustrajeron cables de cobre del tendido eléctrico. Esa mala experiencia le hizo entender que vivir aislado tiene costos.
“Si alguien está buscando seguridad, lo mejor es comprar en un loteo consolidado, porque son mucho más seguros, hay una comunidad organizada. Los vecinos se coordinan a través de reglamentos internos que ellos mismos elaboran”, señala Urrutia, quien hoy trabaja como broker owner de Re/Max Extra en Temuco.
Los condominios de parcelaciones no existen como tal en la legislación, no se pueden acoger a la Ley de Copropiedad.
“Lo que se hace es buscar otras formas de organización, como juntas de vecinos o sociedades, pero no en un régimen de copropiedad”, explica.
Ese tipo de estructuras, sostiene, permite resolver asuntos prácticos del día a día. Desde la elección de una directiva hasta la contratación de conserjes, guardias de seguridad o la inversión en infraestructura común, como portones de acceso, citófonos y sistemas de cámaras.
“Funcionan muy parecido a un condominio urbano. reglamentos internos Hay que establecen qué se puede hacer, qué no y cuáles son las cuotas mensuales”, detalla.
Él paga cerca de $40.000 mensuales en gastos comunes. Ese monto financia, entre otras cosas, un guardia de seguridad y cámaras de vigilancia.
La diferencia, dice, es evidente frente a parcelas ubicadas en zonas más apartadas donde no existe una comunidad activa.
Esa organización se puso a prueba cuando, hace un tiempo, el condominio enfrentó algunos hechos delictuales. La respuesta fue rápida.
“Eso nos obligó a invertir más. Contratamos un guardia nocturno que tiene su caseta y realiza rondas. Antes no teníamos cámaras, pero estos acuerdos permiten ir mejorando la seguridad con el tiempo”, relata.
Vecindad y proximidad
Los especialistas en seguridad siempre refuerzan que conocer a los vecinos y entablar buenas relaciones es un factor de protección.
“Cuando tienes gente cerca, la conoces, te comunicas más, hay grupos de WhatsApp y capacidad de organizarse”, dice Urrutia.
Para bajar la exposición a la delincuencia, también hay que considerar la ubicación por las rondas que hace Carabineros.
“En mi caso, vivo a cinco minutos de Villarrica. Comprar una parcela demasiado lejos tiene riesgos. Lo digo por experiencia. Hay personas de Santiago que tienen su segunda vivienda y contratan cuidadores. Construyen una casa para ellos y otra para quien cuida el lugar. Eso se ve bastante acá”, comenta.
Una visión similar tiene Andrés Sadler, especialista en el mercado de las parcelas y CEO de la plataforma Portal Terreno, quien reconoce que fuera de los condominios es posible encontrar terrenos a menor precio, pero con mayores peligros.
“Si alguien compra fuera de un entorno cerrado, lo más probable es que le entren a robar porque la propiedad está más aislada, los terrenos son grandes, los vecinos quedan lejos y eso facilita los delitos”, sostiene.
Por lo mismo, su recomendación apunta a privilegiar sectores con vecindad activa.
“No necesariamente tiene que ser un condominio, pero estar rodeado de vecinos ya entrega mucha más seguridad que vivir aislado. Quienes viven en comunidad ganan seguridad y reducen el aislamiento”, afirma.
Urrutia añade que en el caso de comprar en condominios que están recién partiendo hay que esperar mucho tiempo para que lleguen nuevos vecinos, considerando el tiempo que toma construir una casa.
“Mientras tanto, uno queda muy expuesto”, advierte.
La ubicación dentro del mismo loteo también importa.
“Lo ideal es estar hacia la mitad del condominio. Los mayores riesgos están en los perímetros, que son los puntos de acceso para los delincuentes. Mientras más al centro estés, más difícil es que lleguen”, asegura.
Sadler coincide: “Las entradas y salidas suelen ser los puntos más vulnerables. En zonas rurales, la parte central del loteo es la más cubierta, porque queda lejos del perímetro”.
Urrutia dice que la clave también está en sumar medidas individuales; entre ellas, instalar cámaras, alarmas y reforzar accesos. Tras los incidentes ocurridos en su condominio, él lo hizo en su propiedad.
Sadler añade que los cercos de los terrenos son fundamentales.
“El valor depende del material, pero una reja básica cuesta entre $8.000 y $10.000 el metro lineal. Si el vecino también cerca, se puede compartir el costo. Eso es clave y muchas veces no se hace”, señala.
Fuentes
- “Ingeniero eligió una parcela en condominio cerrado por seguridad: “Hay una comunidad organizada“, publicado por Banyeliz Muñoz en diario Las Últimas Noticias el 16 de enero de 2026.
- Foto principal: cedida, publicada en LUN.

